|
El
transcurso de la historia y la influencia del turismo han hecho de
Salvador de Bahía una agrupación de ciudades bien distintas. De un
solo golpe de vista, se reconoce con diáfana claridad el origen de
la ciudad, que fué fundada sobre una terraza en el extremo
sur-oriental de esa península que cierra la Bahia de Todos Os
Santos. Esa situación geográfica, junto con las grandes
dimensiones de la bahía, hace que algunos extranjeros creamos que en
Salvador de Bahía el sol se pone por el lado contrario. Y no es
así; es que el sol cae por el interior de la bahía, que está al
oeste de la ciudad, pero que es tan grande que nos parece el
océano Atlántico. Las puestas de sol forman cada tarde un
espectáculo natural para ser contemplado desde las terrazas de la
ciudad alta. |
|
La Cidade Alta está dividida sobre dos laderas. A un lado, el
barrio de Santo Antonio, en torno a la calle del mismo nombre,
donde la arquitectura colonial va recuperándose lentamente, a la
vez que pequeñas y hermosas pousadas se abren a los viajeros. El
lado contrario arranca en Largo do Pelourinho y se extiende tras
de él, hasta Terreiro de Jesus. Pelourinho es el escenario de batucadas y sede de escuelas de
capoeira.
La Cidade Baixa acoge el puerto, que se amplía y moderniza,
siguiendo las exigencias de la ciudad moderna y en crecimiento.
Es una pena que la empresa turística de Salvador de Bahía se
vuelca casi exclusivamente sobre las playas, descuidando la
comodidad que el viajero echa en falta en la ciudad vieja, tan
hermosa y acogedora a pesar de esta pereza. Pero más que nada le falta a la ciudad levantar el coto turístico
a tantos barrios, a donde por peligroso y prohibido el turista no
puede llegar. En cuanto a sobrarle, ciertamente le sobra un gran
porcentaje en los precios.
El Salvador de Bahia tiene una pequeña estatua frente a la iglesia de
Nuestro Senhor do Bonfim. |