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Hay varios modos de conocer una
ciudad. Sumergirse en el centro comercial o turístico de la misma no es una
opción para descartar pero no es la única. A veces las grandes ciudades tienen gratas sorpresas que nos están esperando en las afueras.
No es el caso de los viajes hechos contra reloj, los de equis días por equis
noches y con programa cerrado; más bien estas opciones son reservadas a los
viajes tranquilos, a los viajes de los trotamundos.
Y en todo caso, pasear por las
afueras de una gran ciudad también ofrece un punto de vista nuevo sobre
ella: conocerla desde cierta distancia; situándose el observador en una
posición superior, en la cual ya la ciudad no le impone su grandeza
agobiante.
Santa Teresa es el barrio de Río que comienza a espaldas de la moderna
Catedral. Desde aquí, por encima del viaducto que llaman los Arcos de Lapa,
un antiguo tranvía (bondinho) lleva a las colinas por donde se extiende el
barrio. Hay bares, cafés, terrazas, restaurantes y posadas. Todos lugares
tranquilos, en pocas calles, pero muy largas, que se doblan y desdoblan
varias veces por las pendientes, ofreciendo preciosas vistas de la ciudad,
la bahía de Guanabara y el Pan de Azúcar.
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Algunas recomendaciones
El carnaval en Santa Teresa es
mucho más familiar que el de Río. ¡Pero todo un carnaval!
Algunas terrazas, en la placita
del barrio e incluso durante el invierno local, pueden sorprenderte con
una velada literaria, romántica y entrañable.
Un lugar para hospedarse puede
ser la posada
Vila Casa Nova. Pero mejor poner cuidado para que los dueños no te
alberguen en cualquier habitación de la casa.
Alos pies de los Arcos de Lapa
hay una escalinata amurallada de graffiti. ¡Una delicia! Son tan famosos
en la zona que ya el sitio ha tomado el nombre del artista: Celaron.
Puedes contemplarlos detenidamente en la
Galería Virtual de Edym |